Este ejercicio involucra a la mayor parte de la musculatura del cuerpo, con beneficios directos e indirectos sobre la osteoporosis. Además de cargar el hueso, el peso muerto ayuda a prevenir caídas, a fortalecer el agarre y la postura.
El movimiento debe ser controlado, ni demasiado rápido ni demasiado lento. La posición de inicio para los pacientes con osteoporosis se modifica con respecto al deadlift convencional, para que el tronco esté paralelo al suelo con la lordosis lumbar natural mantenida durante todo el ejercicio. El movimiento ascendente y descendente debe ser controlado, ni demasiado rápido ni demasiado lento.
La posición final es de pie, totalmente erguido, en posición neutral de la columna vertebral. La flexión de la columna vertebral debe evitarse en todo momento durante este ejercicio.